LA REPUDIA O RENUNCIA DE UNA HERENCIA

Cuando renunciamos a una herencia, hemos de tener en cuenta lo siguiente;

-El que válidamente repudia una herencia se entiende que no la ha poseído en ningún momento.

-La repudiación de una herencia no implica la renuncia de todos los derechos y beneficios derivados del causante.

-Asimismo, la repudiación da lugar al llamamiento del heredero sustituto o a que opere el derecho de acrecer o a la apertura total o parcial de la sucesión legítima.

1).- El que válidamente repudia una herencia se entiende que no la ha poseído en ningún momento; el art. 440 del Código Civil (CC) dispone que la posesión de los bienes hereditarios se entiende transmitida al heredero sin interrupción y desde el momento de la muerte del causante, en el caso de que llegue a adirse la herencia; luego si no se acepta, no se va entender transmitida la posesión a quien repudia una herencia.

2).- La repudiación de una herencia no implica la renuncia de todos los derechos y beneficios derivados del causante: Por ejemplo, una renuncia a la herencia no impide la aceptación de un legado dejado al mismo heredero (según el art. 890 CC segundo apartado: El heredero, que sea al mismo tiempo legatario, podrá renunciar la herencia y aceptar el legado, o renunciar éste y aceptar aquélla), ni le impide aceptar la mejora (según el art. 833 del CC, el hijo o descendiente mejorado podrá renunciar a la herencia y aceptar la mejora).

3).- Puede darse el caso también de que haya un doble llamamiento, o sea por testamento y abintestato; En cuyo caso, según el art. 1009 del CC: El que es llamado a una misma herencia por testamento y abintestato, y la repudia por el primer título, se entiende haberla repudiado por los dos. Repudiándola como heredero o abintestato y sin noticia de su título testamentario, podrá todavía aceptarla por éste.

4).- Asimismo, la repudiación da lugar al llamamiento del heredero sustituto o a que opere el derecho de acrecer o a la apertura total o parcial de la sucesión legítima.

Otros efectos comunes a toda repudiación a tener en cuenta:

Como en toda renuncia abdicativa, el heredero voluntario que renuncia a la herencia no transmite ningún derecho a sus herederos. Según el art. 928 el hecho de renunciar a la herencia de una persona (sea testada o intestada) no supone que el renunciante pierda el derecho a representarla (nos referimos a que opere a favor del renunciante el derecho de representación en otra herencia en los términos que regula el Código Civil. Ejemplo: el hijo A renuncia a la herencia testada o intestada de su padre B; más tarde fallece intestado C, que es el padre de B - y, por tanto, es abuelo de A -; a la sucesión intestada de C (el abuelo) será llamado el hijo A, en representación de su padre premuerto, con los mismos derechos que éste hubiere tenido si viviere; este hijo, aunque en su día hubiera renunciado a la herencia de su padre, podrá aceptar ahora, por derecho de representación, la herencia del abuelo.

Sin perjuicio de que a pesar de la repudia, los acreedores a quienes la repudiación perjudique podrán aceptar la herencia, en los términos del art. 1.001 CC.

Los casos más normales para repudiar una herencia son la existencia de deudas de la herencia o no poder asumir los gastos que conlleva la aceptación. No obstante, es necesario estudiar previamente el supuesto de cada herencia, puesto que existen fórmulas para poder aceptar una herencia sin ver comprometido el patrimonio del heredero. Por ello, le sugerimos que contacte con nuestro despacho para que podamos asesorarle en dichas soluciones.

 

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